Niki Lauda

Andreas Nikolaus Lauda y la Scuderia Ferrari tuvieron una relación profunda, una unión feliz y controvertida a veces, con grandes victorias y también algunos hechos polémicos.

Enzo Ferrari llamó al joven y prometedor austriaco a Maranello en 1974. Ya en su debut en España y Holanda, Niki lo dio todo por la victoria. La batalla por el título se libró dentro de la familia Ferrari, con el compañero y rival de Niki, Regazzoni, y también con el brasileño Fittipaldi, que tomó la delantera ese año. Para la Scuderia del Cavallino Rampante 1974 fue un año de prueba, con un nuevo piloto y el desarrollo del que sería un coche ganador, el Ferrari 312 T (T en referencia a transversal).

En 1975 Lauda no sólo forma parte del equipo sino también del corazón de Enzo Ferrari, quien le trataba como a un miembro de la familia. En la misma onda que Luca di Montezemolo, manager de la Scuderia, Lauda consigue una victoria detrás de otra. Ese año el austriaco se proclama campeón del mundo por primera vez y lleva los títulos de Pilotos y Constructores a Maranello, después de once años sin que ocurriera.

La temporada de 1976 parecía empezar de la mejor manera posible para el nuevo campeón del mundo, pero el equilibrio dentro de la compañía comenzaba a ser incierto. Luca di Montezemolo abandonó Ferrari para trabajar en FIAT y con Daniele Audetto, su sucesor, la situación entre pilotos y Scuderia cambió. Audetto eligió a Regazzoni por encima de Lauda, pero el combativo austriaco Lauda no quiso un papel secundario y continuó ganando en la pista. Un pequeño accidente doméstico le obligó a reducir el ritmo, lo que provocó el revuelo de la prensa internacional, que estaba siempre muy encima durante los años de Lauda en la marca del Cavallino Rampante.

Ferrari seguía ganando, pero las desavenencias internas se palpaban. El 1 de agosto de 1976 se celebraba el Gran Premio de Alemania, en Nürburgring. La carrera era un cuerpo a cuerpo entre Lauda y Hunt. En la segunda vuelta Niki pierde el control de su coche, choca contra un terraplén y vuelve descontrolado a la pista mientras pasa otro vehículo. El impacto fue tremendo y se prende fuego en el monoplaza de Niki. El piloto queda atrapado. Sus compañeros le sacan del coche y salvan su vida. Lauda regresa a las carreras sólo seis semanas después completamente cambiado. Todavía sigue liderando la clasificación y sorprende a la prensa, aficionados y a su propio equipo. Los del Cavallino Rampante pueden seguir contando con él.

La temporada de 1977 no empezó con los mejores auspicios. En Buenos Aires, el monoplaza de Lauda, todavía el 312 T, había sido modificado para el nuevo año. Después llegaron numerosas victorias y Lauda ganó el Campeonato gracias a su increíble consistencia, además de lograr el tercer título de Constructores consecutivo para la Scuderia. Lauda lo había hecho de nuevo, pero debido a la presión interna en Ferrari no continúa un cuarto año con la Scuderia. La ruptura es definitiva y para la temporada próxima Niki firma un contrato con Brabham-Alfa Romeo. Tras una retirada temporal Lauda vuelve a las pistas y gana su tercer y último título mundial en 1984, al volante de un coche competitivo.

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